AG: ¿Tú eres lo que comes?
ALEJANDRO: Sí, todos. Hay cuerpos que reaccionan de formas distintas a ciertas cosas. Yo trato de escuchar mi cuerpo y soy reflejo de lo que como y de lo que hago, no sólo del alimento que entra a mi cuerpo, sino a mi mente. Comer es un placer y lo disfruto, pero hay estaciones que me dicen que hace frío y necesito calorías. Yo no estaba buscando tener un físico [estético], pero el cuerpo y la respiración me abrieron la conciencia para saber relacionarme y ser más sensato. Mis amigos se asombran cuando les digo que no sigo ninguna dieta especial y me dicen que debo tener mucha conciencia. Es posible.